Este post también pudo llamarse La Cobarde, y hubiese sido mas justo.
Esta tarta-experimento que ahora os muestro era la idea original y tuvo su proceso para llegar a donde llegó.
Las posibilidades del fondant son infinitas, realmente, y cada vez lo confirmo mas.
Quise probar con ella dos cuestiones: jugar con los equilibrios, que vistos en otras tartas parecen cosa de milagro (y que aquí se limitaron a un tímido brote) y pintar sobre fondant ya modelado.
La verdad-verdadera es que en la punta del brote había una mariposa,
delicadísima ella, que minutos antes de las fotos optó por hacerse polvo
contra el piso.
No se si falló el equilibrio o fallo el fondant
que pegaba la mariposa al brote, el caso es que falló y la mariposa
volvió a casi su estado original (azúcar glas).

Trabajé con un fondant azul muy claro, muy luminoso, un color que me encanta y cuando terminé el modelado SUPE que no podía pintarlo, que me quedaba con las sombras y luces propias del color para definir las formas de flores, frutos y brotes. Me dí por satisfecha, y la declaré terminada, aunque sabía que si no pintaba era por miedo a estropearla. Pueden ver
la versión cobarde en mi página de Facebook

Esa certeza me duró unos horas.
En el taller de Galletas que ni Pintadas, superar el miedo a la glasa impecable y mancharla no es fácil, y yo soy la primera que les recuerda a quienes pintan que "es solo una galleta, si se arruina no se caerá el mundo". Aquí podrían encajar un montón de refranes tradicionales del tipo "Has lo que yo digo pero no lo que yo hago".
Y me dispuse a "estropearla" sin culpas.
Use tres tonos de polvos lustres dorados. Pintar con gotas de vodka no fue tan simple como parece, se empasta muchísimo. El dorado lucía mucho mejor cuando lo aplicaba en seco y con un pincel abundante, suave y firme. Me cargué un par de finísimas hojas de fondant, ya que al aplicar la pintura se aflojaban y quedaban hiper frágiles.
Aplicar estos polvos lustre también pide paciencia, muchas veces hay que dar una primera mano que queda bastante deslucida, esperar a que seque y aplicar una segunda/tercera hasta que la pieza de fondant tiene el tono que se busca. Para este entonces es cuando notas como los modelados mas finos languidecen
Quedó mas dorada de lo que pretendía, pero el efecto final me encanta y cuesta creer que es comestible, no? Si algún dia se inventa un fondant con menos azúcar (????) será la herramienta perfecta!